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Ambiente, agua y manejo: las claves detrás de los rindes excepcionales en trigo

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Un correcto manejo agronómico en trigo comienza con la adecuada elección del cultivar, una fertilización balanceada y la definición estratégica de la fecha de siembra. El objetivo es que el período crítico del cultivo transcurra bajo condiciones ambientales favorables —radiación, temperatura y fotoperíodo—, factores que impactan directamente sobre el rendimiento.

En el trigo y para la región centro del país, a diferencia de otros cultivos, existe un condicionante adicional de mayor impacto peso: la disponibilidad de agua. En nuestra región, caracterizada por un régimen de lluvias concentradas en primavera–verano, los meses de desarrollo del trigo (otoño–invierno) las precipitaciones son menores.

En la región centro, el cultivo se desarrolla entre mayo y noviembre bajo un balance hídrico generalmente negativo. En este contexto, el riego suplementario se transforma en una herramienta clave para cubrir los déficits y estabilizar los rendimientos. Para mayor información ver el artículo sobre el trigo cordobés.

En el siguiente gráfico, se muestran las precipitaciones ocurridas durante los meses en que se desarrolla el ciclo del cultivo y su comparación con los obtenidos en el periodo 1931-2024.

El ambiente como indicador de potencial

El fotoperíodo creciente acelera el ciclo del cultivo: a medida que los días se alargan, las fases fenológicas se acortan. La radiación solar, en cambio, actúa de manera positiva, aumentando la tasa de crecimiento del cultivo. Cuanta más radiación intercepta el canopeo, mayor es el potencial de rendimiento. La temperatura actúa de forma inversa a la radiación: su aumento acelera el desarrollo y acorta las etapas del cultivo. Además, las temperaturas extremas tienen efectos críticos según el momento del ciclo. Heladas durante la floración pueden provocar pérdidas severas o totales.

Estos factores tienen impactos individuales y en conjunto por ello, Fisher propuso el concepto de coeficiente fototermal (Q), una herramienta que permite estimar el impacto del ambiente sobre el rendimiento.

Q = R / T

Donde:

  • R es la radiación solar media diaria.
  • T es la temperatura media del período menos la temperatura base del cultivo (0 °C para trigo).

Cuanto mayor es el valor de Q, mayor es la calidad del ambiente productivo.

En la Figura siguiente se observan los valores históricos de Q para Córdoba entre agosto y diciembre (período 1984–1997), destacándose en área sombreada los valores esperados durante el período crítico del cultivo. No es recomendable anticipar el período crítico hacia valores muy elevados de Q, debido al riesgo de heladas.

Figura: Coeficiente fototermal para Córdoba.

Rendimientos potenciales en la campaña 2025 y el efecto ambiente.

El análisis de la campaña 2025 muestra que las temperaturas medias durante el ciclo del trigo fueron similares al promedio histórico: 17,3 °C en esta campaña frente a 16,8 °C del promedio.

Durante las etapas de espigazón y llenado de granos, las temperaturas máximas y mínimas se mantuvieron cercanas a los rangos óptimos (18 a 25 °C), sin registrarse eventos de heladas, lo que permitió una adecuada expresión del potencial de rendimiento. Estos valores se observan en los mapas generados por servicio meteorológico nacional para el mes de octubre de 2025

Y la precipitación ? 

Como se puede observar en el gráfico anterior, en el 2025 fue inferior al promedio histórico para el ciclo de trigo (264 mm histórico vs 237 mm en 2025), sin embargo, el valor obtenido en agosto (79 mm), permitió iniciar el periodo crítico (donde se define el número de granos) en muy buenas condiciones hídricas, factor fundamental para lograr mayor fijación de granos. Este aspecto fue desarrollado con más detalle en el artículo El agua en el minuto crítico. 

Rendimiento obtenido

Como resultado de decisiones de manejo de alto nivel tecnológico y un ambiente que acompañó el desarrollo del cultivo, los rendimientos obtenidos en esta campaña fueron excepcionales tanto en secano como en riego.

En planteos de secano, los rendimientos superaron en general los 4.600 kg/ha, con establecimientos que alcanzaron e incluso superaron los 6.000 kg/ha.

Bajo riego, en INTA Manfredi, se lograron rendimientos promedio entre 72 y 81 qq/ha, según el sistema de riego utilizado. 

Estos resultados permitieron obtener, incluso con los precios desfavorables del trigo, un margen bruto positivo cercano a 350 U$S/ha (Lic. Barberis, N.).

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