La diferencia entre un buen y un gran trigo
Para el trigo, las deficiencias hídricas, nutricionales o de radiación generan un fuerte impacto en la producción si ocurren durante el período crítico (PC), comprendido entre 20 días antes y 7 días después de la antesis (floración). En esa etapa se define el número de granos, principal componente del rendimiento.
La fecha de siembra debe elegirse de modo que la probabilidad de heladas en ese intervalo sea inferior al 10 %. Durante el período crítico se determina la cantidad de flores fértiles por espiga, lo que finalmente permitirá alcanzar un mayor número de granos por unidad de superficie.
El primer síntoma visible es la elongación de entrenudos (estado de encañazón), allí hay que ubicar el nudo superior, y mediante algún elemento de corte, se procede a descubrir la espiga y cuando esta tiene un tamaño de 2 cm, como se ilustra la siguiente imagen, podemos considerar que ha comenzado el periodo crítico.

Fuente: Miralles Daniel
¿Cómo saber si el cultivo tiene el contenido de agua justo en el período crítico?
El INTA recomienda utilizar el balance hídrico como método de manejo del riego suplementario y principal herramienta para alcanzar una mayor eficiencia.
Este enfoque permite integrar distintos datos y mediciones con el objetivo de definir cuándo y cuánto regar. Para su cálculo, es necesario considerar los siguientes aspectos:
- Conocer la reserva de agua útil en el suelo,
- Determinar el consumo (evapotranspiración),
- Establecer un límite mínimo de agua en el suelo,
- Considerar las Precipitaciones.
El monitoreo de humedad para conocer la reserva de agua en el suelo, se puede hacer con métodos tradicionales como con barreno, o hacer seguimiento a través de satélites


El umbral del 50%: el punto de quiebre para el rinde
Como se observa en el siguiente gráfico, mientras el contenido hídrico del perfil del suelo se mantenga entre la capacidad de campo (100%) y el 50% del agua útil, el cultivo podrá expresar su máximo potencial productivo. En cambio, cuando las reservas descienden por debajo de ese 50%, el rendimiento comienza a resentirse por efecto del estrés hídrico, y el riego se vuelve imprescindible para asegurar la máxima producción de materia seca.

Cuando el riego asegura el éxito, solo la helada puede sorprender
Aun en sistemas con las mejores decisiones de manejo, el riego se convierte en la herramienta clave para superar el déficit hídrico y garantizar altos rendimientos. Gracias a esta tecnología, el productor logra estabilidad y previsibilidad en la producción. Solo un evento excepcional, como una helada fuera de término, puede alterar lo conseguido.

