En épocas de altas precipitaciones o durante los comúnmente denominados “Años Niño”, los excedentes hídricos son vistos como una problemática en la producción agropecuaria. Con planificación y obras de infraestructura, se pueden aprovechar esos excedentes para épocas de lluvias escasas.

En la producción agrícola el agua es un elemento fundamental para el desarrollo de los cultivos. El suministro natural del agua es la lluvia, que difícilmente aporte la cantidad necesaria y adecuada para la producción de granos en todas las campañas agrícolas.
Sin un suministro adecuado de agua, la producción de granos se ve afectada negativamente, impactando la productividad, la rentabilidad y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas.
Por este motivo, en el ámbito productivo el agua suele ser considerada desde los extremos, cuando no cubre las necesidades básicas del cultivo es sequía y cuando excede la demanda, inundación o anegamiento.
Pero el avance de la tecnología y su aplicación en la producción agropecuaria, con la disponibilidad de nuevas herramientas para la toma de decisiones, han permitido trabajar estratégicamente en la planificación para resolver las dos problemáticas más importantes: sequía y excedentes hídricos.
Según un informe del INTA, a través del Área de Observatorio Permanente de los Agroecosistemas del Instituto de Clima y Agua (CIRN-INTA), existen herramientas como SEPA (https://sepa.inta.gob.ar/), que ofrece mapas que permiten identificar con precisión cuándo y dónde se producen situaciones con excedentes de agua.
Con esta información geolocalizada, que hasta ahora se interpretaban solamente como un problema de anegamiento, ahora se puede trabajar en la planificación de obras de captura y almacenaje de agua de lluvia.

Combatir la sequía con reservas de agua de lluvia: ¿sueño o realidad?
Cuando las lluvias superan la evapotranspiración y saturan el perfil, el agua extra puede escurrir hacia bajos, lagunas o cursos superficiales, o bien recargar napas más profundas. El desafío está en dar un paso más y superar la problemática: convertir ese excedente en una reserva estratégica para momentos de sequía.
La pregunta que surge es si existe la posibilidad de hacer obras de infraestructura para la captura y almacenamiento de agua de manera planificada. Y según los expertos, la respuesta es rotundamente positiva, ya que en Argentina hay varias regiones con potencial para capturar excedentes hídricos.
Los trabajos de sistematización de cuencas, realización de terrazas con trazados de curvas de nivel, son estrategias muy importantes que ya se están aplicando con buenos resultados, pero eso merece un informe especial que desde Regantes abordaremos oportunamente.
Zonas de Argentina con potencial para capturar excedentes hídricos
En el país, varias regiones combinan años de excesos con otros de sequía, lo que las convierte en candidatas ideales para aplicar este enfoque.
La primera candidata es la región pampeana, que abarca las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, en sectores de llanura donde los anegamientos son frecuentes, especialmente en bajos y zonas con escasa pendiente. Allí, la construcción de reservorios o represas puede evitar pérdidas productivas y servir como fuente de riego suplementario.
En segundo lugar, aparece la región centro y norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, áreas agrícolas intensivas con alternancia de excesos y déficits, donde el almacenamiento permitiría estabilizar rindes.
Se suma también la región chaqueña y NOA agrícola, en donde ocurren años de lluvias abundantes y el agua excedente suele perderse por escurrimiento. Su captación en represas de finca permitiría disponer de agua en estaciones secas.
Por último, el Valle del Río Salado y cuencas bajas: donde el anegamiento afecta amplias superficies, las obras de retención podrían reducir el impacto negativo y transformar parte de ese recurso en riego suplementario.
Un modelo para copiar: campo experimental de Precision Planting en Estados Unidos
Con idea del aprovechamiento del agua excedente de las lluvias, Precision Planting desarrolló un modelo de captación y almacenaje de agua que instaló en un campo ubicado en Pontiac, Illinois (EE.UU.). Allí construyeron sistemas para retener excedentes mediante drenado hacia estructuras de almacenamiento, que luego serán reutilizados en épocas críticas con sistemas de riego por goteo (superficial y enterrado).

Fuente: Precision Planting
De acuerdo con los especialistas de la empresa Precision Planting, esta estrategia “permite cerrar la brecha entre años de exceso y años de déficit, generando una mayor estabilidad productiva y reduciendo la dependencia de lluvias oportunas”.
Fatto in casa
La posibilidad de aplicar este modelo en Argentina es realmente viable y abre un horizonte interesante, especialmente en regiones con alternancia de excesos y sequías como las mencionadas anteriormente. Podrían incorporar reservorios o sistemas de cosecha de agua, transformando un factor de riesgo en un recurso estratégico.
En un contexto de variabilidad climática creciente, el manejo del agua excedente deja de ser un dato pasivo de los mapas y se convierte en una herramienta para planificar el futuro productivo.
El mensaje es claro: con planificación y obras de infraestructura, lo que hoy es exceso, mañana puede ser la clave para salvar un cultivo.

