Un reciente estudio global publicado en Nature Food revela que, entre 2010 y 2020, el consumo de agua asociado a cultivos agrícolas aumentó un 9 %. El informe analiza 46 cultivos, de los cuales aparecen algunos que se destacan en los mercados de granos y forrajes, e indica que el agua de riego, o denominada “agua azul”, alcanzó 1.080 km³ en 2020, subiendo a 1.228 km³ si se considera el riego por inundación para arroz. Mientras que la “agua verde” o lluvia aprovechada por cultivos rain-fed o combinada con irrigación, sumó 5.588 km³. Puede leer el informe completo en https://www.nature.com/articles/s43016-025-01231-x
Crecimiento del agua utilizada para riego, un dato clave para regantes
Para los productores y técnicos que trabajan con sistemas de riego en Argentina, estos datos refrendan, desde un enfoque global, la oportunidad y urgencia de optimizar el uso del recurso hídrico.
Según el informe, el crecimiento del consumo obedece tanto a la expansión de superficies cultivadas como al aumento del riego y de la demanda mundial de alimentos, forrajes y biocombustibles.
Impacto en el sector de productores bajo riego
Además del crecimiento de la cantidad de agua utilizada para el cultivo de alimentos, los datos que revela este informe posibilitan un análisis particular para regantes y otros productores que están evaluando la inversión en sistemas de riego.
A continuación repasamos algunos significados de estos datos para el productor regante:
- Validación del riego como herramienta clave: en un contexto donde la presión sobre los recursos hídricos crece, adoptar riego tecnificado, ya sea por goteo subterráneo o de aspersión, se vuelve cada vez más estratégico para asegurar productividad, no depender exclusivamente de la lluvia y aumentar la resiliencia frente al clima.
- Necesidad de eficiencia hídrica real: los datos globales muestran que la mayor demanda de agua puede generar tensiones a nivel de cuencas y de disponibilidad. Para el agro nacional, esto resalta la importancia de usar tecnologías eficientes, sistemas de monitoreo, planeamiento de riego y manejo responsable.
- Planeamiento a largo plazo: con un consumo creciente a nivel global, planificar el uso del agua, antes de invertir en infraestructura, es tan importante como la infraestructura misma. Sistemas dimensionados, adecuados a suelo, cultivo y clima, pueden marcar la diferencia.

El estudio también refuerza uno de los argumentos más sólidos para quienes defienden la modernización del riego: no se trata solo de ampliar superficie, sino de producir más con menos, o al menos con un uso de agua optimizado.
Agua, riego e inversión: una conclusión para productores
El incremento del consumo mundial de agua agrícola pinta un contexto global de creciente demanda hídrica. Para quienes invierten en riego en Argentina y el Cono Sur, esto representa una señal: no alcanza con regar, también hay que hacerlo bien.
Ante un mercado agrícola que exige eficiencia, estabilidad y sustentabilidad, el riego tecnificado acompañado por buen diseño, monitoreo y manejo de recursos es, hoy más que nunca, una herramienta indispensable.
En Regantes, entendemos que cada sistema de riego debe pensarse con datos, proyección y análisis. Este tipo de estudios internacionales respaldan esa premisa. Por eso, acompañamos al productor desde el diagnóstico técnico hasta la implementación estratégica, con una mirada adaptada a cada sistema, teniendo en cuenta el suelo, el agua, el clima y las necesidades locales específicas.
En Regantes brindamos asesoramiento técnico para productores que buscan evaluar la viabilidad del riego, ajustar el manejo o planificar una inversión.

