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Cuando la lluvia no alcanza, el riego asegura resultados

4 Min Lectura

Cómo aumenta la productividad al incorporar agua de riego.

Introducción

En zonas con alta variabilidad climática como el centro de Córdoba, el rendimiento de los cultivos depende, en gran parte, de un factor que no controlamos: la lluvia. Aun con buenas prácticas como la siembra directa y el manejo conservacionista, los rindes no son constantes. Por eso, el riego suplementario aparece como una herramienta estratégica: no reemplaza al clima, pero corrige sus desbalances.

En este artículo te mostraremos los resultados de un ensayo a largo plazo realizado por INTA Manfredi que compara rindes y estabilidad de cultivos bajo riego versus secano. Los datos son claros: regar en el momento justo hace la diferencia.

En Manfredi la lluvia promedio anual es de 757 mm (1931-2023), pero el 80% cae entre octubre y marzo. Aun así, existe déficit hídrico en más del 50% de los meses del año, lo que afecta especialmente al trigo y condiciona la producción de maíz y soja.

Las barras rojas muestran la demanda de agua del cultivo; las barras azules, la lluvia media. La diferencia marca el déficit que el riego puede compensar.

El ensayo: dos secuencias bianuales 

INTA Manfredi lleva adelante un módulo demostrativo desde 1996, con dos rotaciones bianuales, regadas con pivote central:

  • Secuencia 1: Trigo -> Maíz de 2ª -> Soja de 1ª
  • Secuencia 2: Trigo -> Soja de 2ª -> Maíz de 1ª

Desde 1996 se registra información ambiental, del suelo y productiva, lo que permite medir el impacto real del riego a largo plazo.

El riego fue ajustado con seguimiento del contenido de agua en el suelo. Esto permite aplicar sólo lo necesario, evitando excesos y maximizando la eficiencia.

¿Qué mostraron los datos?

Se observó un incremento significativo en todos los cultivos evaluados

Más estabilidad, menos riesgo:

El coeficiente de variación (CV) mide cuánto varía el rinde año a año. Con riego, los CV bajan significativamente, lo que indica más estabilidad y previsibilidad.

Para las condiciones del centro de Córdoba, el riego suplementario demostró ser una herramienta efectiva y sostenible:

  • Mejora los rindes en todos los cultivos evaluados.
  • Aumenta la estabilidad interanual de la producción.
  • Permite ajustar la dosis de agua de manera precisa, con base en monitoreo.

Trigo, maíz y soja se benefician, pero especialmente el trigo, que duplica su rendimiento.

¿Vale la pena invertir en riego? Un vistazo económico rápido

Para muchos productores, una de las grandes dudas no es técnica, sino económica:

¿En cuánto tiempo se paga un equipo de riego?

Si tomamos como referencia un incremento del 50 % en el rendimiento, como el que se puede lograr en condiciones similares a las del ensayo de INTA Manfredi, y suponiendo un costo de entre U$S 2.500 y 3.500 por hectárea para la instalación del sistema de riego (según el proyecto), los números hablan por sí solos:

En rotaciones mixtas, el equipo puede pagarse en 3 a 5 campañas, dependiendo del cultivo y manejo.

Por supuesto, esto es un análisis simplificado, pero como orientación inicial, muestra que el riego no es un gasto, sino una inversión que puede recuperarse en menos tiempo del que parece.

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