Ante la variación climática solemos encontrarnos con limitaciones en la capacidad de riego que impiden cubrir la demanda total de agua, cuando regamos varios cultivos simultáneamente, entonces, el «riego estratégico» emerge como una herramienta clave para maximizar los beneficios económicos y la eficiencia hídrica. Esta técnica prioriza el momento de aplicación del agua sobre la cantidad, buscando proteger el cultivo durante sus etapas más críticas, aceptando que esto implica un rendimiento inferior al del riego continuo.
Un caso que refleja los buenos resultados
Luego de décadas de trabajo y análisis, el INTA Manfredi valido esta propuesta del riego estratégico en el cultivo de trigo. El objetivo fue comparar la eficiencia de distintas metodologías de riego frente a una limitación hídrica conocida.
En el experimento realizado por los expertos, se compararon dos manejos de riego: En primer lugar, un Riego por Balance (Testigo), en donde se suministró agua de manera constante para cubrir la demanda durante todo el ciclo del cultivo. En el segundo planteo, se realizó un Riego Estratégico (Periodo Crítico), que cubrió las necesidades del cultivo plenamente y únicamente durante el período crítico de inicio de espigazón a comienzo de llenado de granos, las etapas donde el estrés hídrico impacta más severamente en el rendimiento.

Resultados clave: rendimiento versus área regada
Como puede observarse en los gráficos, los resultados del ensayo demostraron un sacrificio de rendimiento por unidad de superficie en favor de la expansión del área productiva y la eficiencia del recurso.

Rendimiento Unitario: El trigo bajo riego estratégico con 70 mm menos regados, rindió aproximadamente 664 kg/ha menos que el trigo bajo riego continuo, sin embargo, al utilizar el agua de forma estratégica, podría aprovecharse para regar el doble de la superficie (duplicación del área regada).
Eficiencia del Uso del Agua
El estudio permitió confirmar que se logró una mayor eficiencia en el uso del agua en general y de la aplicada con riego en particular, como se observa en el gráfico.

Impacto económico: duplicar el área, multiplicar el beneficio
Aunque el rendimiento por hectárea fue menor, el impacto económico del riego estratégico fue positivo al considerar la superficie total abarcada.
Para estimar hipotéticamente el impacto económico, consideremos un ejemplo práctico basado en los resultados del trabajo de los especialistas de INTA Manfredi. Lo haremos suponiendo un rendimiento de 6220 kg/ha para riego continuo y 5550 kg/ha para riego estratégico, y un precio de $187 USD/tonelada de trigo:

Al duplicar el área regada el Ingreso Bruto Total de la explotación aumentaría significativamente (en este ejemplo, de $1163 USD a $2075 USD).
Los especialistas del INTA sostienen que, “si la limitación principal es la infraestructura de riego, la disponibilidad de agua, o la adversidad climática del año, una opción agronómica y económica racional es decidir hacer riego estratégico”.
Los expertos explicaron: “Aún con un menor rendimiento por hectárea, la posibilidad de duplicar el área productiva logrando una mejor eficiencia en el uso del agua resultaría en un beneficio global mucho mayor para el productor».
En Regantes brindamos asesoramiento técnico para productores que buscan evaluar la viabilidad del riego, ajustar el manejo o planificar una inversión.

