Cuando se analizan sistemas productivos agrícolas a lo largo del tiempo, en un contexto de variabilidad climática y económica, no todas las decisiones tienen el mismo impacto: algunas ajustan resultados, mientras que otras cambian la lógica del negocio. El riego en maíz pertenece claramente a este segundo grupo.
No se trata solo de estabilizar rindes, sino de modificar la relación entre costos, producción, ingresos y riesgo, dando lugar a un sistema más previsible y económicamente más robusto.
En este sentido, el dato central es el margen bruto:
- En secano: 453 USD/ha
- Bajo riego: 735 USD/ha
Es decir, 282 dólares adicionales por hectárea, lo que representa un incremento del 62%.
Este dato no es un resultado más: es “el” resultado. Todo lo demás —rendimiento, costos, eficiencia— explica cómo se llega hasta ahí.
Más producción, pero sobre todo más estabilidad
A partir del trabajo sostenido durante más de 30 años en el módulo demostrativo de riego por pivote central de la Experimental Manfredi, coordinado por los ingenieros Giubergia, Severina y Salinas, la Lic. Noelia Barberis, del área de Economía de INTA Manfredi, realizó un análisis productivo y económico cuyos resultados son material para la realización de este informe.
Empezamos considerando el motor principal: el rendimiento. Considerando este periodo importante de años, pasar de 7.609 kg/ha de rendimiento promedio a 13.679 kg/ha implica sumar más de 6 toneladas adicionales por hectárea, que son, en definitiva, las que explican la mayor parte de los U$S que entran al sistema. Pero el diferencial es también la estabilidad: el rendimiento promedio del secano puede variar en +- 24 % (hacia arriba o abajo) con una variabilidad de 1.816 kg/ha, en cambio en riego los rindes promedios pueden variar en un +- 5%, ósea apenas 629 kg/ha. Así, se produce más, pero también mayor previsibilidad y estabilidad que son claves clave: porque el margen no solo crece, sino que se vuelve más predecible.


El ingreso escala
Analizando inicialmente los ingresos brutos, el maíz en secano genera un ingreso bruto de 1.396 U$S/ha, mientras que bajo riego ese valor escala a 2.490 U$S/ha. Es decir, 1.094 U$S adicionales por hectárea.
Qué pasa con los costos
En la composición de los egresos (costos directos) tenemos también distintos valores según la situación productiva, en secano, los costos directos suman 936 U$S/ha, y bajo riego, los costos ascienden a 1.755 U$S. Como se puede ver en el siguiente gráfico, hay un detalle de la composición de los mismos para cada modelo productivo (riego y secano).

Esto se da porque ocurre un cambio en el nivel de inversión por hectárea. El riego permite, y en muchos casos exige, un manejo más intensivo:
- mayor densidad
- mayor fertilización
- mayor volumen producido
Es decir, no se encarece el sistema en sí, sino que se lo lleva a una escala productiva superior.
El costo del riego, en contexto
El riego incorpora un costo adicional de 264 USD/ha. Este valor representa el 10,5% del ingreso bruto generado bajo riego y alrededor del 17% del costo total
Pero lo más relevante es otra cosa: ese costo está asociado a un ingreso adicional de 1.094 USD/ha., que se traduce en un margen adicional de 282 USD/ha.
Es decir, el riego no debe analizarse como un costo aislado, sino como el factor que habilita una mejora concreta en el resultado económico.

De producir más a producir con previsibilidad
En secano, el margen está completamente expuesto a la variabilidad climática. Bajo riego, no solo es mayor, sino más estable. Y esa estabilidad tiene implicancias económicas profundas:
- permite planificar
- mejora el ingreso
- reduce el riesgo operativo
Esto se puede medir por lo que más impacta en el bolsillo del productor que es el Margen Bruto, ósea la diferencia entre los costos de producir y el ingreso generado en la práctica, en ese sentido, en secano, el MB obtenido es de 453 U$S/ha en un marco de exposición permanente a la variabilidad climática. Un año seco puede modificar fuertemente ese resultado, e incluso llevarlo a terreno negativo.
En cambio, con riego, el MB es de 735 U$S bajo riego, un 62 % mayor al obtenido en secano, pero también más predecible.
Ahora bien, es importante aclarar que esa diferencia del 62% corresponde a un escenario promedio, ya que en años secos, donde el margen en secano puede volverse negativo, la brecha deja de ser comparable en términos porcentuales. Es allí donde radica el mayor cambio: el riego no solo incrementa el resultado, sino que transforma pérdidas en resultados positivos.

Conclusión
El maíz bajo riego no solo mejora los resultados. Lo que hace es cambiar la lógica productiva y la escala económica del sistema:
- aumenta el ingreso
- mejora la relación ingreso/costo
- mejora el margen bruto
- y construye estabilidad
Por eso, la discusión deja de ser técnica y pasa a ser económica. Y en esa economía, el Margen Bruto deja de ser una consecuencia para convertirse en el verdadero punto de partida.
En Regantes brindamos asesoramiento técnico para productores que buscan evaluar la viabilidad del riego, ajustar el manejo o planificar una inversión.

